En aquél entonces, según toda la gente que me rodeaba, tenía como se dice, “todas las de ganar”. Había pasado los grados sin dificultad y con calificaciones poco menos que brillantes. Ahora me iba lejos, pero al parecer no dejaba nada atrás, porque sentí que nada había sido significativo hasta ahora. El campus al que iba a ingresar aparecía frente a mí como el lugar ideal para dar una vuelta de tuerca a una vida que siempre había sido demasiado tranquila y sin acontecimientos.
Archivos Categoría: Blog
Ashari.
Hace ya muchos (bastantes… D:) años, me encontraba disfrutando de las aventuras de Cecil y Co. en Final Fantasy IV por primera vez.
El grupo de viajeros se encontraba en ése momento en el Castillo de Baron, el cual se hallaba sorpresivamente vacío. Poco tiempo bastó para que el grupo se diera cuenta que algo andaba mal: Golbez andaba haciendo de las suyas de nuevo. Tras vencer al -antiguamente- leal capitán de la caballería, y previamente a uno de los momentos más tristes de todo el juego (;______;), el grupo se encontraba con uno de los esbirros más temibles de Golbez, uno de los famosos elemental fiends, Cagnazzo.
[Música de fondo opcional AQUI]

La cosa es que yo ya tenía a Tellah sobre el nivel… 28 o 35, no recuerdo bien. El hecho es que tenía Bolt 3 y Cagnazzo no aguantó más que uno. Fue bastante patético debo decir. Así que después de mi sorpresa inicial, busqué explicaciones. Concretamente fuí a la Internets a buscar info sobre el HP de Cagnazzo (no, no se puede ver el HP de bosses en la versión de SNES). Lo que me encontré (además de que Cagnazzo tiene 5312 HP), tiene íntima relación con el tema de este post. Una idea sobre la cual me gustaría recibir un par de opiniones. Ya que de todas formas lo haré :D.
“Bienvenido“, escrito en la roída madera del portal de entrada, iba a ser la única señal de humanidad para C. en aquél desolado paraje (o eso imaginaba). Sus pasos le habían llevado, tras varios meses, inexorablemente hasta aquél etéreo reino. El lugar donde la escalada de hechos suscitados antes de estas líneas, se había originado. Cuán círculo perfectamente proyectado en el lienzo de su vida, C. había dado un giro perfecto en torno a todas las cosas que alguna vez consideró hermosas e importantes. Allí se dió cuenta que el hilo del destino había abandonando la telaraña que había tejido en torno a él, y que quizás, su búsqueda iba a terminar allí, en ese momento, en el mismo lugar dónde todo comenzó. Pero ya no era el mismo momento, y C. sintió el dolor del tiempo en su interior.
A través de un agujero en la deteriorada puerta de entrada, C. observó hacia el interior con la extraña ingenuidad de quién espera hallar algo que sabe que no va a encontrar. Y así fue. La voz y presencia de quiénes habían sido sus compañeros de vida y muerte durante aquella impresionante aventura, se había marchado hacía ya largos años. El hombre de rostro pálido y envejecido, recordó. A los niños cuyo destino yacía en la piedra de su sacrificio, a la chica que viajó por el tiempo y le salvó la vida, al príncipe vengativo de cabellos como la ceniza. La mujer de traje blanco y certero juicio a quién alguna vez llamó “amor”. El hombre de armadura azulada y temple invariable a quién alguna vez llamó “amigo”. Y así la mágica ciudad se negaba a devolverle su alma.
Mysidia se acurrucaba alrededor del imponente sol, que a su vez la llamaba mientras se ocultaba en el horizonte. En ese momento, C. dudó del objetivo de su búsqueda. “No es acaso más noble simplemente aceptar lo que nos ha llegado, y más aún, lo que se ha marchado de nosotros?”. C. decidió dar la media vuelta y marcharse de aquél lugar. Pero el tiempo dijo otra cosa, dándole a C. otra punzada en el corazón.
Nuevamente echó un ojo al agujero de la puerta, pero esta vez giró el pomo de la puerta, y entró. Los objetos que alguna vez fueron símbolos de amistad, heroísmo y lealtad, estaban allí, amontonados como desperdicios. C. no pudo evitar lanzar un hondo suspiro primero, y esbozar una sonrisa después. A pesar de que aquellos objetos se encontraban en un estado deplorable, cubiertos de moho, oxidados por el desuso, azotados por la providencia, aún llevaban consigo los más preciados recuerdos. De pronto, una placa de madera llamó la atención de C. Estaba cubierta de dibujos de niños y garabatos varios. Uno de ellos intentaba emular el rostro de un gato, haciendo una extraña y al mismo tiempo graciosa mueca.
“:3″ C. rió con desgana, pero la placa debajo de aquella contenía una inscripción que iluminó su rostro. C. limpió el polvo con paciencia, y al terminar observó con asombro el mensaje. Las palabas que finalmente liberaron a C. de su pesada carga, de su andar cabizbajo, y la pena de su rostro fueron: “La verdad te será otorgada, una vez que leas la primera palabra en cada párrafo de este texto“.
HAHAHAHA, OH WOW. Yeah v3 y tal. Parecida pero diferente.
Creo que este post sacará a relucir algunos hechos sobre mi persona y la relación con mi entorno.
Lo primero que al parecer ha quedado claro es que verano e internet son conceptos que no pueden estar unidos en mi vida. Lo segundo es que a pesar de si haber tenido conexión durante parte del verano (digamos, la segunda mitad de febrero) ni siquiera me acerqué a revisar la bitácora. Lo que pensaba se confirmó tras esta conversación:
(o parte de ella, no creo apropiado mencionar aquí la aventura de Darkma con su medicina revolucionaria, los rusos malos y el pobre de Steve)

Right. Y como la universidad ha comenzado nuevamente para mí, tengo muchas ocupaciones, y como tengo muchas ocupaciones, eso significa procrastinar en Internet. Y parte importante de procrastinar en Internet es obviamente, éste blog.
Yay! Estoy de vuelta. Demás está decir que si no aparezco el próximo verano…

Dew.
PD: He encontrado un fix para el Radioblog. Aunque creo que no one cares.
PD2: La mejor manera de vengarte por spammear mi sitio en el tuyo es que comentes, rly. Cada comentario es como una aguja de acupuntura mal situada. (?)

…es hora de volver a escribir aquí. Lo siento por el hiatus.
